El sexting, la moneda de cambio de la aceptación social

Siguiendo a diferentes profesionales de la Seguridad y el menor, se hace evidente la preocupación por plataformas como Periscope donde menores intercambian “likes” por sexting con retos como este:
La cultura digital que se está creando puede que requiera mecanismos de prevención ante situaciones como esta. Y es que,
en la sociedad de la imagen en la que nos encontramos, las formas de entretenimiento se están trasformando hacia modelos de conducta a través de la Red, documentando cada instante que vivimos, ya sean conductas beneficiosas, perjudiciales o imparciales para el usuario. El problema se da cuando éste no es capaz de prever con antelación el riesgo que puede conllevar su conducta (o que no le importe de antemano los supuestos riesgos, pues no los ha experimentado antes en sí mismo/a), pues la satisfacción que produce la sensación de aceptación social de un “like” es mayor que la preocupación por los riesgos asociados.

En el caso de los menores, las redes sociales dan unas pequeñas “dosis” que, a nivel evolutivo, necesitan. La pertenencia al grupo y la inmediatez son dos elementos de la psicología evolutiva que caracterizan la adolescencia, son dos elementos que, además, las redes sociales satisfacen y cuantifican, lo cual hace que el/la adolescente “se enganche” y dedique más tiempo a subir contenido a la Red, pues así se siente parte no solo del mundo virtual, si no del real.

Así pues, hablamos de una moneda, de un factor cuantificable que facilita la Red como son los “likes/me gusta/…” , donde muchos menores buscan la manera de ganarlos haciendo lo que sea, exponiendo su propia identidad (y en ocasiones hasta jugándose la vida frente a una cámara) con tal de ganar más puntos, más likes, más seguidores, etc.
Cuando un menor se ve envuelto en un caso de sextorsión o ciberbullying, puede que no devenga de una sobrexposición, pero es cierto que la sobrexposición garantiza más probabilidades de que se den ciberproblemas.

Con todo ello, queremos invitar al lector a una reflexión sobre la cultura digital que se está creando, la transformación de las formas de entretenimiento, el paradigma adolescente-consumidor y el riesgo al que están expuestos los menores en la Red por la necesidad de aceptación social.

¿Vale la pena degradar tu imagen digital y presencial por unos cuantos “likes”?

EN LOS TIEMPOS DEL “AMOR APLICADO”

Ya llegó la primavera y con ella las hormonas a flor de piel, el tonteo y los flechazos. “La primavera la sangre altera” dice el refrán y en los tiempos que corren todo se virtualiza; canalizamos el enamoramiento por la Red y nos declaramos amor entre parrafadas y fotos bonitas.
Además, cada vez son más famosas las apps de ligoteo como Tinder, Grindr, Brenda, etc. herramientas de contacto que facilitan la comunicación entre personas.

Vivimos esa etapa rosa a través de la pantalla, y en ocasiones caemos en el sexting (sí, puede que tú también lo hayas practicado), eso de mandar fotitos subidas de tono a la persona que está al otro lado de la pantalla.

Depositamos plena confianza en la otra persona, muchas veces cegados/as por ese estado de amor, aunque sea amor conocido por una aplicación social, un “amor aplicado”, sin pensar en lo que la otra persona pueda hacer con ella. Confiamos y no tiene por qué pasar nada, pero cada vez son más los casos de sextorsión provenientes de relaciones establecidas a través de apps de contacto. Es muy sencillo pasar del “sexting” a la “sextorsión”, tan solo con que una persona decida difundir esa imagen subida de tono a otro/s contacto/s perjudicando a la persona que aparece en ella (o simplemente chantajeando con hacerlo), ya se está haciendo daño, ya se está extorsionando, ya se está “sextorsionando”.
A nadie le gusta que su imagen quede dañada, de hecho, es algo penado en nuestro país, sin embargo, no es algo en lo que se piensa al compartir esa imagen con otra persona en un estado de enamoramiento/tonteo/ligoteo, y puede que el sexting se quede en eso y ya está, la cuestión es que si lo practicas, piensa dos veces lo que envías y cuatro veces lo que haces con lo que recibes.
Ante todo, respeta y demuestra que la tecnología tiene más pros que contras.
¿Y tú?¿Qué opinas?